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Desde la “tempestuosa comarca”

En esta columna, la profesora y música Magdalena Rosas se pregunta hasta cuándo deberemos esperar en Aysén para ser tomados en cuenta; habla del aislamiento y acusa que "el Estado chileno nos ignora".

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Aysén
Desde la “tempestuosa comarca”
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* Por Magdalena Rosas Ossa

 

Como si vivir en la región de Aysén fuera estar disponible para probar y probarse el límite de lo posible, hay momentos de felicidad plena en el verano, siempre y cuando no tengamos alguna urgencia.  En invierno, al contrario,  sufrimos cuando  constatamos la precariedad de lo que llamamos habitar en el “extramuros”: Aquel espacio fuera del perímetro de la conciencia del habitar y sus derechos,  que tiene la mayoría de los chilenos.

  

En las emergencias,  es cuando vemos  la fortaleza  y solidaridad local: las redes y cadenas que se forman con familias, amigos, vecinos, colegas, junto a la debilidad de ser una región además de lejana, excluida y vista por los chilenos y extranjeros, como la tierra mítica de las aventuras y los paisajes.

 

Si este año el invierno poderoso se atrasó,  no es motivo para que todavía en el siglo XXI, estemos aislados  de esta manera,  por razones climáticas y ausencia de equipamiento.

 

Hablamos de una región entera, de una capital de región, de un territorio nacional de 107 mil kilómetros cuadrados, en el cual se suspenden vuelos varios días consecutivos y Latam, sin ningún tipo de consideración con  los residentes de la “tempestuosa comarca”,  como la llamaba el Almirante Simpson, nos deja varados en Santiago,  la gran capital del reino, por siete días, sin derecho a réplica y cada uno a su suerte.

 

¿Cuanto tiempo llevamos luchando los aiseninos para tener instrumentos adecuados en el aeropuerto y que permitan aterrizajes por instrumentos?  Jorge Díaz Guzmán ex delegado presidencial expresa: “ Esos instrumentos forman parte de la modernización que se viene haciendo desde hace un tiempo en el terminal. El programa contempla (hasta donde yo sé) durante 2027, la puesta en marcha del instrumental que permite aterrizaje con baja visibilidad y condiciones adversas. Pero antes de eso hay obras que aún se desarrollan”.

 

Nada más que decir a casi cien años de la fundación de la Capital Regional y ante la futura  instalación de la mas alta expresión de nuestra sociedad de mercado como el mall y las grandes cadenas comerciales,  junto a una inusitada expansión inmobiliaria.

 

Así mismo, hoy en el sistema de salud  de la región, que “registra la tasa de incidencia más alta de hantavirus en Chile en relación con su población (alcanzando 4,6 casos por 100.000 habitantes), superando en riesgo poblacional a otras regiones endémicas del sur como Los Ríos, Ñuble, Los Lagos o Biobío, aunque estas últimas concentran un mayor número bruto de casos totales debido a su mayor cantidad de habitantes”.

 

A pesar de este importante indicador, “La región no cuenta con equipos ECMO (Oxigenación por Membrana Extracorpórea), un soporte vital avanzado para fallas cardiopulmonares severas por Hanta que a nivel nacional solo se dispone de manera fija en un grupo reducido de recintos de alta especialización (principalmente en Concepción y Santiago)”.  Ello, a pesar de la “alerta Sanitaria Preventiva por Hanta Virus”, el Estado Chileno nos ignora.

 

Si con ello,  la mala suerte hace que los aeródromos estén bloqueados e inhabilitados por el clima, arriesgamos la vida y perdemos días y horas preciosas ante la consternación  y la angustia de las familias y la comunidad.

 

Está claro que no basta con el compromiso y la dedicación de nuestros equipos médicos, ni con el afecto  y el esfuerzo que ponen en el servicio  los trabajadores de la salud, me consta con incontables ejemplos.

 

Siempre he sostenido que el Estado de Chile  nunca ha comprendido lo que tiene en Aysén.   A veces lo agradecemos, pero en ocasiones como estas,  quisiéramos que el país fuera consciente del rol que cumplimos los habitantes de este territorio.  Quisiéramos no seguir siendo exhibidos  como una realidad caricaturizada del “gran sacrificio y esfuerzo” de  sus habitantes, sino una región con desarrollo real,  conectada e integrada al país como todas las otras.

 

El Estado chileno debe comprender que esta “Isla llamada Aysén” es un territorio  que necesita cuidado y atención especial. No  es suficiente que nos feliciten y nos digan “Están haciendo Patria”.

 

Es necesario hablar estas cosas no solo cuando nos “aprieta el zapato”, es urgente que de una vez por todas las autoridades regionales y los habitantes en conjunto,  tomemos el “toro por las astas” y unidas y unidos, enfrentemos los problemas reales de nuestra región  para que no nos sigan “explotando” en la cara.

 

* Magdalena Rosas es música y profesora de Estado.

 

Etiquetas: #Conectividad #Comunidad #Política
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