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René Alinco Bustos y el rol de 'fiscalizador' bajo la sombra de su propio historial

Esta es la primera parte de una semblanza marcada por condenas judiciales, episodios asociados al consumo de alcohol, conflictos y conatos con sus pares en el Congreso, más intensas provocaciones a periodistas regionales, controversias sexuales, rupturas partidarias y persistentes giros políticos.

Patricio Espinoza

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Aysén
René Alinco Bustos y el rol de 'fiscalizador' bajo la sombra de su propio historial
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Una trayectoria que contrasta con la imagen de sus 'pesquisas implacables' que son sólo apariencia, porque sus acciones habitualmente van dirigidas contra funcionarios de menor jerarquía, mientras evita confrontar con la misma intensidad a quienes forman parte de los círculos de poder regional. Esta es la crónica, documentada por DeNota, del autodenominado 'diputado obrero'.


Por Patricio Espinoza Bravo | Periodista | @patricioeb


¿Cómo definir la trayectoria de René Osvaldo Alinco Bustos? Partamos por lo más básico: controvertida. Esa es, probablemente, la palabra que mejor permite aproximarse a una carrera política atravesada por episodios que, vistos en conjunto, configuran un historial tan estridente como persistente.


Alinco nació el 2 de junio de 1958. A sus 68 años su biografía pública permite reconstruir las andanzas del denominado 'diputado obrero': trabajador del sector de la construcción, dirigente sindical y político de ascendencia mapuche  huilliche, quien obtuvo por primera vez un escaño en la Cámara de Diputados en 2006.


Por el vino me quedé…


En noviembre de 2010, el diputado René Alinco Bustos fue detenido por conducir en estado de ebriedad. El episodio derivó en su renuncia al Partido Por la Democracia -una de las distintas colectividades políticas que lo han acogido durante su trayectoria-; en el análisis de sus antecedentes por parte de la Comisión de Ética de la Cámara de Diputados y, posteriormente, en su desafuero, confirmado por la Corte Suprema en julio de 2011.


Un mes después fue condenado a 41 días de presidio efectivo.


De acuerdo con los antecedentes policiales y judiciales difundidos en aquella época, Alinco fue detenido después de que otro conductor denunciara un incidente vehicular ocurrido en el sector de Placilla, Región de Valparaíso. El parlamentario viajaba acompañado por una mujer y se negó a someterse al alcotest y a la alcoholemia.


Tras cumplir la condena, explicó a Ex-Ante que “la cárcel me sirvió para reflexionar bastante. Entonces uno tiene que aprovechar de la mejor manera estos cuatro años que pasan rápido, para apoyar a nuestra gente. Yo salí con una convicción clara de la cárcel: salí siendo más de izquierda, más allendista y cien por ciento regional”.


Sin embargo, el alcohol volvería a aparecer años después en una controversia relacionada con su comportamiento público.


El 8 de noviembre de 2022, parlamentarios acusaron que Alinco se había presentado con “hálito alcohólico” en la Cámara de Diputados. El episodio se produjo luego de que interrumpiera de manera agresiva en contra del entonces recién electo presidente de la Corporación, Vlado Mirosevic.


La situación terminó con la expulsión de Alinco de la bancada PPD-Independientes y con la presentación de dos denuncias ante la Comisión de Ética de la Cámara.


Al día siguiente, el diputado rechazó las acusaciones y declaró a Radio Bío Bío que “después que increpé yo al presidente, recién se dieron cuenta y dijeron que 'Alinco anda con hálito alcohólico' para desvalorizar lo que yo había planteado dentro de la Sala, o sea las opiniones no valen porque este diputado anda con hálito alcohólico. Un poco más y habrían dicho que yo andaba curado”.


Mirosevic, por su parte, cuestionó duramente su conducta, manifestando que “estas actitudes matonescas son lo que tenemos que erradicar de esta Cámara”.


Mejor no hablar de ciertas cosas…


En 2012, René Alinco fue denunciado por una presunta agresión contra un trabajador de Radio Santa María de Coyhaique. La acusación también incluyó referencias a un supuesto estado de ebriedad del entonces parlamentario al interior de la emisora.


El denunciante fue Juan Cristóbal Lobos, controlador de la radio y excolaborador del diputado, quien habría sido increpado durante la emisión de “Alinco, tu voz”, programa conducido por el propio legislador.


Lobos relató a La Tercera que “llegó borracho a las 9 de la mañana y todos nos dimos cuenta. Venía a hacer su programa con hálito alcohólico y balbuceando. Yo estaba en la sala de control y él en el locutorio con su periodista y el concejal Jorge Díaz Aranda, con quienes iba a hacer su programa. Cinco minutos antes de que termine empezó a decir al aire que yo era un comunista, que lo estaba provocando. No entendía porque me decía eso, así que llamé al periodista de turno, pero él siguió diciendo cosas y haciendo gestos insultantes hacia mí".


El trabajador tenía entonces 21 años. Alinco negó haberlo agredido y sostuvo que se trataba de una campaña de desprestigio en su contra.


Un año más tarde, en junio de 2013, el representante de Aysén protagonizó un nuevo altercado, esta vez con el diputado de Renovación Nacional Pedro Browne, al interior del hemiciclo de la Cámara.


Durante su intervención, Alinco denunció supuestos abusos de poder, tráfico de influencias y otras irregularidades en el Congreso. Al finalizar su discurso, se produjo un tenso intercambio de palabras con Browne, quien se levantó de su asiento para pedirle explicaciones.


El enfrentamiento escaló hasta los empujones y estuvo cerca de terminar a golpes. La intervención de otros legisladores fue necesaria para separar a ambos parlamentarios y contener la situación.


12 años después, Alinco presentó una querella por injurias graves con publicidad, luego de verse involucrado en una controversia con el ex seremi de Energía de Aysén, Tomás Laibe. Según el legislador, las acusaciones formuladas en su contra afectaron “su nombre y su honra”.


El incidente se originó en 2024, durante una actividad pública, cuando Laibe atribuyó al parlamentario la siguiente expresión: “No me diste la palabra, mariconcito”.


Alinco negó haber pronunciado la frase y acudió a tribunales. El Movimiento de Integración y Liberación Homosexual (Movilh), repudió públicamente el supuesto insulto, señalando que habría sido formulado “en razón de su orientación sexual, enviando de paso una señal de desprecio a todas las personas LGBTIQ+ de la región”.


El historial de enfrentamientos continuó en 2025, cuando Alinco empujó en la vía pública al periodista Rodrigo Campusano, actual director de DeNota, mientras el reportero acompañaba a una autoridad del Gobierno anterior.


El incidente se produjo en respuesta a las columnas periodísticas que difunde Campusano en sus cuentas de redes sociales (@periodistadelsur).


Como un lobo…


En agosto de 2010, los termómetros de la noche coyhaiquina continuaban registrando temperaturas bajo cero. Sin embargo, en el interior de la camioneta del diputado Alinco el ambiente parecía considerablemente más cálido.


El vehículo se encontraba estacionado en el sector de Tejas Verdes, a pocos kilómetros de su domicilio. Allí, en medio de la oscuridad, Alinco y su acompañante fueron sorprendidos por Carabineros en una situación íntima, episodio que inicialmente fue registrado como una presunta “ofensa al pudor”.


La denuncia dio lugar a una nueva controversia pública y llegó incluso a la Comisión de Ética de la Cámara de Diputados.


No obstante, pocas semanas después, el Juzgado de Garantía de Coyhaique dejó sin efecto la acusación. El tribunal concluyó que el procedimiento había afectado injustificadamente la vida privada de los involucrados y consideró que los hechos ocurrieron en un sitio apartado, sin exposición ante terceros.

 

Otra polémica se relaciona con las expectativas generadas entre familias pertenecientes a comités de vivienda de Aysén, organizaciones que suelen adquirir especial protagonismo durante los años previos a las elecciones.


En junio pasado, más de 130 pobladores llegaron hasta el programa de streaming 'Mundos Paralelos' para manifestar su malestar por el retraso de las gestiones destinadas a obtener una solución habitacional.


Una parte importante de las críticas estuvo dirigida contra René Alinco, a quien algunos participantes calificaron como un “cruel mentiroso”, acusándolo de haber alimentado expectativas que posteriormente no se concretaron.


Se trata de una acusación formulada públicamente por integrantes de los comités y no de una conclusión establecida judicial o administrativamente. Sin embargo, el episodio da cuenta del profundo nivel de frustración existente entre familias que llevan años esperando acceder a una vivienda definitiva y el uso político que históricamente se ha hecho de esas organizaciones.


No basta…


El historial del diputado Alinco Bustos se condice con sus antecedentes, ya que este ha reforzado -durante los últimos años- una identidad política basada en la denuncia, la querella y la exposición mediática de funcionarios públicos.


La pregunta que surge no es si un parlamentario tiene el derecho y el deber de fiscalizar. Naturalmente, los tiene. Lo que corresponde examinar es la consistencia con que ejerce esa función: contra quiénes dirige sus acciones, qué hechos denuncia, cuáles decide omitir y por qué su severidad parece concentrarse en funcionarios de menor rango, mientras mantiene una actitud considerablemente más prudente frente a los verdaderos ‘intocables’, las ‘vacas sagradas’ de Aysén.


También resulta pertinente preguntarse qué ocurre cuando la fiscalización deja de ser una herramienta institucional para transformarse en un instrumento de exposición, intimidación o persecución contra quienes cuestionan pública y legítimamente al parlamentario.


Ojalá esta crónica no agregue otro nombre a su lista de perseguidos. Sí, aquella misma práctica que, una y otra vez, el diputado se niega a reconocer.


Más antecedentes, en la segunda entrega.

Etiquetas: #periodismo #ética #Política
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