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Zivka Lenac, química farmacéutica e influencer: “Las cadenas de farmacias arrasan con todo”

En esta entrevista, la joven química farmacéutica Zivka Lenac cuenta cómo es dividir su tiempo entre el norte y el sur, atendiendo sus farmacias Punto Blanco, y desmenuza la industria, la dura competencia y la exposición en redes sociales.

Rodrigo Campusano

Rodrigo Campusano

Aysén
 Zivka Lenac, química farmacéutica e influencer: “Las cadenas de farmacias arrasan con todo”
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Por Rodrigo Campusano Villagra | Periodista | @periodistadelsur

 

En un par de meses, Zivka (26) puede recorrer entre 6 mil y 8 mil kilómetros yendo y viniendo entre sus farmacias de Coyhaique y La Serena, las que administra personalmente mientras, con casi 20 mil seguidores en Instagram, desarrolla una carrera de influencer como divulgadora farmacéutica. En esta entrevista con DeNota, Zivka Lenac nos cuenta cómo es enfrentarse a las grandes cadenas desde un territorio  independiente. Y lo hace desde su mesón de Farmacias Punto Blanco en Parra esquina 21 de mayo, Coyhaique, donde atiende a cientos de personas que buscan alivio: “La gente viene a la farmacia confiando en que va a encontrar una solución”.

 

Sus días se le van entre medicamentos, facturas y la creación de contenidos para redes sociales, donde muestra su vida diaria, su amor por los deportes al aire libre y, por supuesto, educación farmacéutica.

 

¿Cómo llegaste a la Química y Farmacia, qué te trajo hasta este mundo?

 

Yo en el colegio estaba un poco indecisa con lo que quería estudiar, y siempre supe que me gustaban mucho la química y la ciencia, pero mi padre fue quien me dio este empujón, estudiar Química y Farmacia, y así también llegué a Santiago porque yo estudiaba en La Serena. Llegué a Santiago sin saber mucho realmente, a la Universidad Católica. No me gustaba, pero transcurridos los años me empezó a gustar mucho la carrer . Y el día de hoy me siento superafortunada de ser farmacéutica.

 

Te veo muy apasionada en redes sociales, ¿cómo fue tu salto a ese espacio para entregar un contenido farmacéutico, que no siempre es fácil de digerir para la población?

 

A mí siempre me ha gustado mucho la divulgación científica de llegar a la gente como en la universidad, donde fui cuatro años representante estudiantil y hacíamos ciertas actividades con divulgadores científicos para la facultad, entonces siempre me gustó mucho eso y fui aprendiendo de dos grandes exponentes que hasta el día de hoy, me gustan mucho: Gabriel León y la Tere Paneque, dos grandes exponentes. Y cuando llegué a Coyhaique o empecé a trabajar en el mundo de las farmacias que no era algo que yo esperaba, me di cuenta de la necesidad de explicar y de salirse un poco de ese egocentrismo de estar en la oficina, muchas veces como farmacéutico y lograr un cambio en la población. Entonces cuando uno de a poquito comienza a explicarle a la gente, uno se va dando cuenta de la necesidad de la gente de entender cosas que toma todos los días; tratamientos que son de por vida y que ni siquiera saben qué es un medicamento, qué efectos secundarios pueden traer y ahí es donde una, en el mesón, se da cuenta de la necesidad de la población de entender también un poco lo que le está pasando a su cuerpo.

 

¿Qué es lo primero que notas cuando trabajas en una farmacia independiente frente a las cadenas, las grandes cadenas de farmacias en una ciudad pequeña como esta?

 

Yo no tengo ese punto de comparación porque nunca he trabajado en la farmacia de cadenas, pero siempre la gente nos ha comentado que la forma en la que nosotros recibimos al paciente, porque al final no es un cliente, al final la farmacia igual es un negocio y hay que salir adelante como cualquier emprendimiento, pero también es un centro de salud. Hacer esa diferencia de atender bien y atender a una persona que igual viene con problemas de salud o que viene con problemas en el bolsillo, es ahí donde la gente nos ha dicho que ahí está la diferencia. Una farmacia independiente está mucho más preocupada del usuario que una farmacia mucho más grande, que tiene muchas farmacias a largo del país, que igual te ven como un cliente, como un número más, te venden lo más caro, no te preguntan. Acá las chicas son superamables y hacen la diferencias. La gente a veces me escribe por redes sociales y me dice que atienden superbién. Ahí es donde vemos más el cambio. Además de los precios que es muy importante porque somos económicos. Pero también está la idea de humanizar a la persona que entra.

 

"Una, en el mesón, se da cuenta de la necesidad de la población de entender también un poco lo que le está pasando a su cuerpo".

 

¿Qué sientes siendo divulgadora de un tema delicado como son los fármacos, la salud de las personas?

 

Yo creo que es un tema, porque entre profesionales de la salud se da mucho el tema de que uno escucha harto lo que otro profesional dice. Yo cuando hago videos trato de estudiar harto, con la evidencia científica y las palabras que ocupo que sean muy objetivas porque me pasaba antes cuando me inicié en el mundo de los videos que muchos colegas farmacéuticos, me decían ‘¿qué estás hablando?, eso no es así’. Entonces ahora trato de hablar con mucha evidencia para evitar que algún profesional me diga está malo o eso no es así.

 

¿Cómo enfrentas un tema tan delicado como la automedicación? ¿Cómo abordas este tema en una ciudad pequeña como esta que tiene menos accesos y considerando que siempre se habla de la automedicación como desde un pedestal?, ¿qué has aprendido escuchando las razones reales de las personas, de los por qué se automedican?

 

Yo creo que es muy buena la pregunta. La automedicación uno sabe que es mala en muchos sentidos, pero también tiene que ser consciente del entorno en el que está. Ejemplo: en la Región de Aysén hay muchos pueblos que en kilómetros quedan cerca, pero en tiempo es muy lejos. Esas personas cuando necesiten medicamentos o necesitan parar un dolor que están teniendo momentáneamente no van a decir que hay que un centro médico, que además es muy caro para muchas personas. Se van a automedicar. La automedicación es mala, pero hay que ver el contexto de cada persona. Si tengo una persona que vive muy lejos en un centro médico no le voy a decir que no se automedique. Le voy a entregar todas las herramientas para que esa automedicación sea superconsciente e informada. Creo que es importante usar las redes sociales para algo más que verse bonita o aparentar ser superficial, que es lo que pasa muchas veces que uno entra a ese mundo. Y ser muy consciente de que hay mucha gente que no tiene las mismas capacidades ni las mismas herramientas que alguien que vive en una ciudad. Uno igual tiene que lograr salir de ese lugar y de ese estereotipo que uno tiene, porque hay muchos farmacéuticos que dicen que no antes de preguntarte. Uno igual tiene que ser empático y ocupar los conocimientos que tenemos para poder ayudar a los demás.

 

 

Cuéntanos cuáles son los principales medicamentos que te piden acá y qué radiografía has podido hacer a partir de las dolencias de las y los coyhaiquinos.

 

Me gusta mucho esa pregunta porque la diferencia que yo he notado mucho entre la Región de Aysén en la cuarta región es que aquí hay muchas dolencias de estómago. Y eso va muy de la mano -porque después uno empieza a averiguar- con que acá hay un gran índice de la helicobacter pylori, una bacteria que todos tenemos, pero que cuando crece de manera anormal produce mucha sintomatología incómoda. Eso se da mucho en la Región de Aysén y en la farmacia siempre vienen a preguntar por Omeprazol, les preguntas si se ha hecho exámenes. Y la gente siempre dice la tuve hace algunos meses, puede que la esté volviendo a tener, puede que haya un desarrollo, y eso igual se da porque acá se comparte mucho el mate, algo que es una cultura superbonita y me gusta mucho, pero todas estas bacterias se comparten a través de la saliva, entonces algo que me he dado cuenta que cuando llegué acá fue un cambio superrotundo es que acá hay muchas dolencias de estómago y que también las abordamos superbién. Acá siempre explicamos esto sirve para esto y esto otro y sus efectos secundarios para que la gente no se automedique, como con el Omeprazol que tiene sus efectos secundarios y podemos ocupar otros para quitar esos dolores.

 

¿Cómo observas que está nuestra salud en la ciudad?

 

Es una pregunta difícil, pero yo creo que la puedo abordar desde el punto de vista de que otras cosas que he visto acá en Coyhaique: el tema del insomnio, que la gente tiene muchos problemas para dormir, pero eso también, he averiguado y he tratado de investigar un poco, y está muy asociado con que acá el invierno es muy largo y acá hay muchos periodos donde no hay luz, los días son muy cortos y la gente más que salir porque hace muchísimo frío, se queda en sus casas. Entonces el estar encerrado en tu casa constantemente, que fue lo que pasó en la pandemia, trae cosas en el cerebro con los neurotransmisores que así se evidencia en problemas para dormir, en problemas para tener un aprendizaje con una memoria adecuada y la gente acá viene mucho pidiendo eso, como Zopiclona sin receta. Al final uno siempre debe dar esa educación de que para poder mejorar el dormir es un conjunto de cosas, no es solo un medicamento. Pero yo creo que también va asociado con los déficit de vitamina D que se dan en esta región y en Magallanes, además, pasa en todo Chile. Pero acá es muy alto.

 

Vamos al mesón de la farmacia. ¿Qué es lo más difícil de decirle que no a una persona sabiendo que tiene una dolencia?

 

Es una pregunta supercomplicada porque me pasa igual acá en Coyhaique que la gente entiende y es muy empática, a diferencia de la farmacia de La Serena que muchas veces uno muy amablemente explica ‘no se lo puedo vender por tal o tal razón, porque tiene estos efectos secundarios, se le va a producir un daño’, pero la gente igual te insulta, te devuelve, pero acá la gente lo recepciona superbién y nosotras siempre con las chicas les digo ‘ofrezcamos alternativas’, porque al final la gente viene a la farmacia buscando una solución a su problema, su dolencia, entonces hay medicamentos obviamente que no podemos vender de forma directa, pero hay alternativas naturales; y después llegan a la farmacia diciendo que le hizo superbién, véndeme otro o dame otra alternativa. Yo creo que también va en eso y en cómo dispongo su energía en explicarle a la persona. Cuando uno es poco empático o poco amable la gente  reacciona mal y se forma un problema. En general en Punto Blanco estoy muy orgullosa de eso. Generalmente tenemos buena recepción.

 

¿Has sentido algún grado de subestimación por tu género o por tu edad en una región como esta que es bastante conservadora?

 

Sí, muchísimo realmente. Lo he sentido y me ha pasado con colegas en Punto Blanco acá en Coyhaique. Cuando llegué vi que muchas veces no te toman en cuenta. Al final una como jefa igual tiene que seguir ciertas directrices o explicar para formar un trabajo en equipo y muchas situaciones fueron un poco incómodas, de que yo tuve que en un momento decir 'sabes que yo soy 20 años más joven que tú, pero lamentablemente en esta posición soy tu jefa y quiero que haya una buena relación’. Si lo he visto, pero también lo veo harto en Coquimbo. No me siento victimizada aquí en la región. Me pasa por ser mujer y por ser joven.

 

¿Qué diferencias fundamentales has encontrado entre los pacientes del sur austral y del norte chico?

 

Hay una diferencia superbuena que es en precios. La gente aquí en Coyhaique y también nos pasó harto, nos costó mucho decir que un genérico bioequivalente era el mismo medicamento de marca que estaba buscando. La gente no lo creía. No sé si es, porque yo no voy a las otras farmacias, porque en otras farmacias se vende mucha marca. Nuestra primera plana son los genéricos bioequivalentes que pueden ser 10 veces más baratos que la misma marca. Y se pueden intercambiar por ley. La gente no nos creía, es verdad, ‘¿esto es una farmacia real o es pirata?’. Y ahí uno siempre explicado que compramos los mismos medicamentos que la farmacia de cadena al mismo distribuidor, pero lo vendemos más económico.

 

"En un momento tuve que decir 'sabes que yo soy 20 años más joven que tú, pero lamentablemente soy tu jefa".

 

Además del precio de los medicamentos, ¿qué otras diferencias fundamentales vez entre una farmacia de cadena y una como esta?

 

Me pasa mucho aquí en Coyhaique, por eso me gusta tanto estar acá, que el tipo de usuario es muy amable, es muy simpático, es muy de piel. Me ha pasado que la gente me saluda y yo salgo y la gente me abraza. Eso no se ve tanto La serena o en Coquimbo. En mis redes igual agradezco porque es muy difícil de ver hoy día a alguien que se ponga en el lugar del otro y es un concepto que nosotros como equipo tratamos de darle a los demás y los usuarios también retribuyen eso de vuelta y eso uno lo nota. Uno que está todo el día trabajando en la farmacia nota el cariño de vuelta y es algo muy lindo de Coyhaique y ojalá nunca se pierda.

 

¿Qué mitos te toca desarmar con frecuencia en el mesón frente a pacientes?

 

La gente que tiene problemas para dormir y pasa mucho que siempre se receta Clonazepam que es una benzodiazepina, pero no es un medicamento para dormir específicamente, entonces uno igual siempre le explica al paciente porque hay gente que viene buscando ciertos medicamentos sin receta, creyendo que porque somos una farmacia más pequeñita podemos vender y no es así. Entonces trato de explicar qué es el insomnio, sus etapas, por qué viene el insomnio, unos vienen por patrones musculares, otros por estrés. Entonces uno ofrece alternativas.

 

¿Cuánto sientes tú que hay de pedagogía y cuánto de contención emocional en tu profesión?

 

Harto, muchísimo. Yo creo que la contención emocional es algo que siempre se da porque las farmacias generalmente atienden personas adultas y generalmente adultos mayores. Y en Chile están muy solos y es una realidad que se ve, que uno va a una casa y hay un adulto mayor y está solito. Hay adultos mayores que son dependientes de otras personas. Al final la farmacia más que algo que vender es también entender a la persona. La gente adulta viene mucho a conversar. Había una señora que hace poco atendí y que me dijo ‘¡tanto tiempo1'. Mi compañera me hizo recordar la historia de ella y ella venía a conversar, venía a sentarse aquí a conversar porque estaba pasando por un periodo emocional muy fuerte que para nosotros igual es fuerte, pero sintió contención acá. Yo creo que la educación y la parte emocional es algo muy humano en general. En la vida debiera siempre estar.

 

¿Sientes que falta divulgación farmacológica?

 

¡Muchísimo!, yo creo que falta educación en todo. La educación tiene que ser compartida porque si tenemos un conocimiento y no lo compartimos quedamos en una sociedad estancada. No es como ‘yo soy egocéntrico y aprendo todo’. Eso no funciona, tú dependes de mí y yo dependo de ti. Y ese conocimiento es bonito de compartir. Y en muchas áreas falta mucha educación. Y más en los medicamentos. Explicar cosas que para mí pueden ser muy sencillas. Como la Loperamida (antidiarreico). Al video le fue superbién y esa información pude haberla compartido antes. Es algo que le falta mucho el país en general.

 

¿Cuál fue tu impulso clave para comprar la farmacia y dedicarte a esta vida viajando de un lugar a otro?

 

A mí no me gusta chamullar. Este camino de las farmacias yo nunca lo vi para mí. Yo me iba a dedicar a la ciencia en Santiago. Estaba haciendo un estudio de la Universidad de Chile, pero por cosas de la vida que es lo que le toca a uno afrontar, me hice cargo de todo este proyecto; compré, fueron muchos meses de trabajo. Más que nada porque toda esta idea de tener medicamentos y un acceso económico surgió de mi padre. Y yo vi a mi padre trabajar muchísimo para disponer de precios económicos a las personas. A veces mi papá  (el también químico farmacéutico Ranko Lenac) literalmente regalaba medicamentos a quien no tenía para comprarlos. Crecer con esa visión no es algo a lo que yo pueda ser indiferente. En el momento que tuve que hacerme cargo de verdad en todos los sentidos, fue algo extraño para mí, pero hasta el día de hoy estoy muy feliz haciéndolo. Me gusta mucho. No es algo que yo quería, pero me siento superorgullosa del equipo que tenemos y de cómo hemos construido esto. Sé que todo mi equipo lo sabe. Ha sido algo superbonito como emocionalmente para mí y para toda la gente que está conmigo y lo agradezco realmente. Siempre lo digo: es muy bonito sentirse acompañada en muchos sentidos.

 

¿Vale la pena trabajar en una farmacia pequeña?

 

Depende para quien vaya esa pregunta. Yo diría que es muy difícil. Es un negocio muy complicado porque las cadenas son cadenas, arrasan. Arrasan con todo, con los precios porque finalmente cuando uno está dentro de esto no se da cuenta desde arriba cómo vienen los precios. Entonces finalmente competir con algo así es muy difícil y es superdesgastante. Yo lo transparento harto en mis redes sociales. Es complicado como un farmacéutico o un auxiliar que trabaja en una farmacia independiente tiene mucho más significado y se ve porque la gente lo agradece más que en una cadena que está todo más estructurado. Yo creo que esa es la diferencia. En la cadena hay mucha más estructura. El farmacéutico está en su oficina haciendo esto y esto otro. En nuestra farmacia yo les digo a las farmacéuticas ‘vayan al mesón, quédense con los auxiliares, respondan dudas’. Y mis farmacéuticos lo hacen porque les gusta, porque por eso están con nosotros. Yo creo que esas son las principales diferencias y creo que sí vale la pena trabajar en una farmacia independiente. Emprender en una farmacia independiente, habría que pensarlo.

 

¿Cómo sientes que estás tu salud personal siendo una química farmacéutica?

 

Es complicado, han sido muchos meses viviendo ya dos años desde que me titulé trabajando casi el 100% de mi tiempo y cuando compré la farmacias obviamente ya no hay tiempo para muchas cosas; ‘ando dando remedios pa' los callos y tengo juanetes’, como el dicho. Uno siempre dice ‘coman bien, duerman bien’ y cuando uno está involucrado en un negocio que hay que salir adelante del negocio, esos tiempos de joven que uno hubiese querido tener para una salud mental mucho más saludable se van perdiendo. Pero yo creo que al final es parte como de comenzar en la vida adulta, comenzar a emprender e ir poniendo las cosas en la balanza. Actualmente me encuentro saludablemente moderada, dándole (ríe).

 

 

¿Cómo vives archivando los dolencias de los demás?

 

Nos ha tocado cerrar farmacias por muchas cosas que han ido pasando y que la propia gente te diga ‘¿por qué?, yo literalmente ahí compraba muy económico, mi abuelito compraba sus medicamentos’; y es súper complicado porque al final yo creo que en la vida todo va en una balanza, tratamos siempre nosotros de poner en equilibrio la salud de las personas que recibimos todos los días con nuestra salud mental. Uno queda tranquilo porque hace lo que tiene disponible en sus manos, ya sea escuchando, ya sea disponiendo precios económicos y si hay algún momento que esas cosas no se pueden no es porque no quiera hacerlo sino porque no se da. Todos tenemos la mente tranquila y mis trabajadores también. Todos hacemos aquí lo mejor que podemos.

 

¿Cuántas personas son?

 

18 en Chile, acá somos 5.

 

Zivka, ¿es lo mismo automedicarse en Santiago que en Coyhaique?

 

Yo creo que va por el contexto de las regiones. Santiago es una ciudad sumamente centralizada, yo encuentro un centro médico en cada esquina. Además, también hay Fonasa que te permite pagar menos dinero para atenderte. Acá en la región obviamente es mucho más complicado. Existen sectores rurales que están superaislados. No va a ser lo mismo medicarse en una ciudad rural que tiene que parar una dolencia física ahora mismo, que una persona que se encuentra en una ciudad grande que sí puede hacer algo. En la ciencia  y en la salud, la respuesta siempre es depende.

 

¿Sientes que hay un punto medio entre romantizar la automedicación y demonizarla?

 

En la ciencia y en la salud todo es depende, pero siento que uno en la vida no todo es blanco o negro. Depende mucho del contexto de las personas y si uno tiene las herramientas para decirle a una persona si usted se va a automedicar y se encuentra en Puyuhuapi y no tiene ningún médico que la pueda ayudar, tómelo de esta forma para que no tenga el efecto secundario o si tiene un efecto secundario suspéndalo, pero también este rol con el farmacéutico hoy en día tiene mucho trabajo en temas clínicos, en temas con pacientes. Entonces en la farmacia también podemos hacerlo. Obviamente de una forma menos directa que en un hospital, pero sí se puede hacer eso y sí se puede disminuir mucho  el riesgo de intoxicación.

 

"En la ciencia  y en la salud, la respuesta siempre es depende".

 

A partir de este contacto directo y diario con personas que buscan aliviar sus dolencias, ¿cómo defines la experiencia?

 

Ha sido superbonito, una de las cosas que me ha hecho salir adelante a pesar de todas las cosas que han pasado en el camino, son las personas y mis redes sociales. Las redes sociales se conectan mucho con las personas como los mensajes que uno recibe diariamente, la gente misma que viene acá a agradecer los videos, la atención que uno hace. Yo me siento superafortunada del entorno de personas que tengo.

 

¿Piensas que en los colegios y en las escuelas debiese enseñarse el uso y los riesgos del uso de los fármacos?

 

Totalmente. Hay un centro de la Universidad Católica que muestra esas estadísticas de Chile y hay mucha intoxicación por medicamentos, principalmente con el Paracetamol que es un medicamento que se vende como pan caliente. Con dosis muy bajas de paracetamol uno puede tener una intoxicación que te lleva casi la muerte. Hace poco di una charla en un colegio que me invitaron y hablaron de intoxicación de medicamentos y había niños que tenían 1 millón de preguntas. Fue sumamente bonito, me demoré más respondiendo preguntas que haciendo la presentación y ahí me doy cuenta que no solamente la gente adulta necesita resolver sus dudas. Los niños tenían dudas. Niños de tercero, segundo medio. Entonces yo creo que para mí la educación no solamente es farmacéutica, es el pilar de la sociedad y si uno no está dispuesto a entregar el conocimiento, el poquito que uno puede tener, no funciona. Siempre va a ser indispensable la educación farmacéutica. Más si es algo que ocupamos siempre.

 

 

¿Cómo se construye confianza en un rubro marcado por la desconfianza?, recordemos la colusión de la farmacias.

 

Es difícil, es superdifícil. A veces hay gente que me comenta ‘tú enfermas a las personas’. Yo creo que igual va en la transparencia que uno tiene. En las redes uno muestran educación farmacéutica, pero también muestra quién es, eso es mucho más valioso. Mostrarse tal y como es en persona, en las redes, educando. Y uno va generando esa confianza porque si yo no viese nada de lo que soy o de lo que pienso, mis reflexiones, o las veces que me he caído y me he levantado, toda la gente desconfía y es algo que es muy inherente al ser humano: desconfiar.

 

Si se te acercara un colega y te preguntara por lo más difícil de emprender  en una farmacia independiente, ¿cuál crees que sería un consejo adecuado para esa persona?

 

¡Qué pregunta más difícil! Algo que me ha costado mucho a mí personalmente es trabajar con personas. Pero debe ser porque yo soy muy de piel con mi equipo y con toda la gente. Pero al estar en un negocio es muy difícil dejar de ser de piel con el jefe porque hay que marcar ciertos límites y eso a mí me ha costado mucho. Gracias a eso también han pasado cositas, pero además de eso, que al final es inherente cualquier trabajo, yo creo que es la competencia. Eso es muy difícil. Hay medicamentos con que nosotros no podemos competir con la competencia grande de las cadenas porque la competencia lo compra al mismo precio que nosotros podemos venderlo, entonces hay uno empieza  a cuestionarse como ¿a cuánto se lo están vendiendo a la cadena?, se lo están vendiendo muy barato y aún así lo venden caro.

 

¿Qué tan enferma está nuestra ciudad?

 

Yo realmente encuentro que algo que afecta mucho aquí además del insomnio y de los dolores de guatita, son los huesitos. Eso va muy asociado a la vitamina D y a los déficit que podemos tener, pero aparte de eso siento que es una ciudad supersaludable, obviamente hay dolencias como en otras ciudades, pero más que esas tres cosas que tienen un contexto del por qué, no veo mayores problemas.

 

Inevitablemente haces comparaciones entre el norte y el sur…

 

Respecto de la salud, lo que te contaba de los precios, es algo que se nota muchísimo. Y automedicarse con cosas para la guatita, se nota un montón.

 

"Me dicen ‘¡Ay, estás en bikini, eres farmacéutica’!. ¿Qué tiene que ver una cosa con otra?".

 

¿Cuando bajas la cortina de tu farmacia, qué inquietudes te quedan rondando respecto de la salud de la ciudad?

 

Me cuestiono la poca disponibilidad de horas médicas que puede haber. Me pasó en un momento acá en Coyhaique que yo me enfermé del hombro por estrés y me costó mucho conseguir un médico y tuve que pagar uno privado que me costó carísimo, que ni me vio. Eso me impresiona mucho, me dijo ‘ya, toma esto’. Es una problemática, la gente nos cuenta que si tienes una familia de cinco personas no vas a pagar cinco horas privadas a un médico. Es algo totalmente poco sensible para la gente. La gente viene a la farmacia confiando en que va a encontrar una solución. Nosotros le ofrecemos una alternativa pero le decimos que vaya al médico. Tiene que ir sí o sí, no somos ni nos creemos médicos. Siento que falta mucho eso acá más acceso a la salud.

 

 

¿Y para qué te han servido a ti las redes sociales?

 

Las redes me llevaron mucho a crecer personalmente porque yo llegué a Coyhaique en un periodo mental muy feo y ahí empecé recién a hacer contenido y ahí empecé a recibir ese cariño y al final Coyhaique me atrapó por eso, pero a mí personalmente las redes me han ayudado en muchos sentidos, ya sea en lo profesional: fui a un congreso (de Farmacias Independientes) a exponer que me fue superbién y conocí gente muy bonita.

 

Tienes casi 20.000 seguidores en Instagram, ¿tienes haters (odiador digital)?

 

Sí, pero tengo pocos. En un comienzo porque, yo soy muy corazón de abuela, lo que más me daba miedo eran los haters.

 

¿Qué es lo que más dicen los haters en el mundo de las farmacias?

 

No valoran el conocimiento que uno tiene. Igual debe ir de la mano con que soy mujer y joven. En mi Instagram trato de que no sea solamente farmacia, también otras cosas, los trekking, las montañas. Hay personas en específico que no les gusta. ‘¡Ay, estás en bikini, eres farmacéutica’!. ¿Qué tiene que ver una cosa con otra?, uno de ser humano. Hay gente que no le gusta y esos son mis principales haters.

 

 

 

 

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