* Por Felipe Henríquez Raglianti
Hay algo que siempre he valorado: la capacidad de las personas para salir adelante por sus propios medios. En una región donde muchas veces las oportunidades no abundan, emprender requiere esfuerzo, riesgo y perseverancia. Por eso valoro que los organismos públicos generen ferias y espacios para que quienes están comenzando puedan mostrar sus productos, conseguir clientes y dar a conocer su trabajo.
Pero justamente porque creo en el emprendimiento, creo que tenemos que hablar de cómo estamos haciendo las cosas.
Quienes vivimos en Coyhaique sabemos que circular por el centro se ha vuelto cada vez más difícil. Hay más vehículos, pocos estacionamientos y calles que muchas veces ya están colapsadas. Basta recorrer el centro cualquier día para encontrarse con vehículos estacionados donde no corresponde, accesos bloqueados, doble fila y conductores que parecen haber olvidado que las calles y veredas son espacios que debemos compartir. Fiscalización al respecto, vemos poco o nada, entonces impera la ley de la selva.
En medio de esa realidad, cada vez que se cierra una calle para instalar una feria, el problema se multiplica.
Y acá quiero hacer una precisión importante: no estoy en contra de las ferias. Estoy a favor de ellas.
Lo que cuestiono es que sigamos pensando que la única manera de apoyar a nuestros emprendedores es ocupando calles que cumplen otra función.
Porque en esas calles muchas veces también hay emprendedores detrás de las cortinas de los locales comerciales de Coyhaique o vecinos que ven bloqueados sus accesos. Personas que llevan años trabajando, pagando arriendo, permisos, impuestos, servicios y, muchas veces, dando empleo. Para ellos, que durante una o varias jornadas se bloquee la calle, se dificulte el estacionamiento o se impida el acceso a sus negocios no es un detalle menor. Ellos también necesitan apoyo, simplemente que se respeten las condiciones, las calles para transitar.
Por eso creo que Coyhaique tiene que dar un paso más y dejar de improvisar estos espacios.
¿Por qué no pensar seriamente en lugares destinados a este tipo de actividades que no requieran cortes de tránsito? La Plaza de la Bandera, el sector del Ovejero u otros espacios que puedan acondicionarse podrían transformarse en verdaderos puntos de encuentro para ferias, emprendimientos, artesanía, gastronomía y actividades familiares, sin dificultar el tránsito, ni complicar el comercio establecido.
Eso permitiría que una feria no fuera simplemente una calle cerrada durante un fin de semana, sino una actividad que la ciudad espere y reconozca. También permitiría planificar mejor la seguridad, la limpieza, los estacionamientos y el tránsito.
No se trata de poner al emprendedor contra el comerciante establecido. Tampoco de enfrentar al automovilista con el peatón. Se trata de entender que todos somos parte de la misma ciudad.
Coyhaique está creciendo. Y cuando una ciudad crece, no podemos seguir resolviendo cada problema de la misma manera que hace diez o veinte años. Si queremos más emprendimiento, necesitamos más espacios para emprender. Si queremos más comercio, necesitamos calles que funcionen. Si queremos una ciudad más amable, necesitamos respetar sus espacios. Y si queremos que Coyhaique siga siendo una ciudad donde las personas puedan surgir con su propio esfuerzo, tenemos que entender que apoyar al que está empezando no significa perjudicar al que lleva años trabajando.
Creo que podemos hacerlo mejor.
Tenemos los espacios. Tenemos emprendedores con ganas. Tenemos una comunidad que participa. Lo que falta es ordenar la cancha.
Porque emprender también es construir ciudad. Y Coyhaique necesita ambas cosas.
* Felipe Henríquez es emprendedor y médico veterinario.