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Mauricio Weibel, periodista: "No es aceptable para la democracia que se espíe a un periodista"

Tras la reciente condena contra un general del Ejército y un juez por espiar ilegalmente al periodista de investigación, Mauricio Weibel conversó con DeNota.

Rodrigo Campusano

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Mauricio Weibel, periodista: "No es aceptable para la democracia que se espíe a un periodista"
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* Por Rodrigo Campusano Villagra 

 

En un fallo histórico que sienta jurisprudencia mundial, el Séptimo Juzgado de Garantía de Santiago, condenó al expresidente de la Corte de Apelaciones de Copiapó, Juan Antonio Poblete, y al general en retiro, Shafik Nazal, exdirector de la Dirección de Inteligencia del Ejército (DINE), a la pena de 5 años de cárcel y a la pérdida de sus derechos políticios a perpetuidad, por haber espiado ilegalmente al periodista Mauricio Weibel, quien investigaba el Milicogate, un masivo caso de corrupción, justamente, al interior del Ejército de Chile. 

 

En entrevista con DeNota, Weibel, quien además de ejercer el periodismo de investigación, es escritor y docente de la Universidad de Santiago, desmenuza este fallo y su significado para la libertad de expresión.

 

¿Cuán seguro sientes que es hacer periodismo en América Latina?

 

En América Latina hay países donde las situaciones son muy complejas, básicamente en Centroamérica, en algunas zonas de México y en la Amazonia.

 

¿Y en Chile?

 

La situación chilena es se ha deteriorado los últimos años. La ley mordaza es una iniciativa tremendamente nefasta.

 

¿Sientes que tu caso puede ser aislado o que puede ser una práctica común de ciertos organismos de inteligencia?

 

En América Latina esto ha sido reiterado. En el caso chileno, el único caso con evidencia todavía es este, pero evidentemente es una situación que llama la atención y que es necesario vigilar. Yo creo que esto muestra la necesidad de establecer controles democráticos más poderosos en función de la libertad de expresión de un país. Porque no es aceptable que dos personas en sus cargos en posiciones relevantes del Estado, hayan decidido ante sí y por sí falsificar documentos e iniciar una operación de inteligencia para espiar a un periodista, independiente de quien sea. Y menos en un caso de investigación de corrupción.

 

¿Cómo sientes tú que queda Chile cuando se se comprueba que hay una suerte de colusión entre un juez de la República de Chile y un general del Ejército para llevar adelante esta operación?

 

Bueno, efectivamente el posicionamiento internacional de Chile en materia de libertad de expresión en el ranking de Reporteros Sin Fronteras (Chile ocupa el puesto 70 de 180 países) ha descendido continuamente los últimos años. No solo por este caso, también por el asesinato de Francisca Sandoval. También por otra serie de iniciativas, por la presentación de la Ley Mordaza 2.0 y por una serie de otras circunstancias. Hay un deterioro de las condiciones más estables y más sólidas que había anteriormente para poder ejercer el periodismo sin presiones de esta naturaleza.

 

¿Qué sientes qué pasa con la libertad de expresión cuando ciertos organismos comienzan a cercar tus fuentes que son fundamentales para el ejercicio periodístico?

 

Evidentemente es uno de los aspectos más complejos. Esto está significando evidentemente una señal muy compleja respecto a quienes hacen investigación periodística. Creo que por otra parte la condena establecida por la justicia en detalle es dar una señal a favor de la defensa del periodismo y a favor del secreto de la fuente. Creo que eso es muy valorable.

 

Tras este fallo, ¿qué reflexión haces respecto de la libertad de prensa en Chile y en el resto del continente?

 

Este es un fallo inédito en la historia del mundo. Es la primera vez que se condena a un juez y un general de Ejército por espiar a un periodista. Habíamos tenido, por cierto, casos de espionaje a periodistas en distintos países. En México, en Centroamérica, Rusia, pero no teníamos ningún caso de condena. Por lo tanto, es un fallo que sienta una jurisprudencia internacional relevante y que marca un precedente respecto a que no es aceptable para la democracia que se espíe a un periodista, y que de esa forma también se pretenda coartar su acceso a fuentes.

 

Quizás lo más grande que ocurrió después de la investigación del caso Milicogate, fue la eliminación de la Ley Reservada del Cobre. ¿Sientes que el Ejército quedó con sangre en el ojo?

 

Creo que es importante destacar que la investigación del Milicogate, el caso de corrupción masiva, corrupcion militar, lo que permitió fue desbaratar operaciones de corrupción que existían al interior del Ejército, pero también facilitó poder modificar la Ley Reservada del Cobre y eso ha significado la mayor transferencia de riqueza desde un sector que estaba privilegiado, en este caso, militares, Fuerzas Armadas, hacia el Presupuesto de la Nación, hacia todos los chilenos y chilenas. Cada año son 2000 millones de dólares que ingresan el presupuesto nacional, gracias a esa modificación legal, lo que equivale a la construcción de al menos 4 o 5 hospitales o al menos 200 colegios. Es una reforma mayor y es un gran orgullo para el periodismo y muestra la importancia del periodismo.

 

En América Latina lo que estamos enfrentando es una situación de diversificación y profundización de los tipos de agresiones a los periodistas. Hoy día no solamente hablamos de asesinatos a periodistas como ocurren en muchas partes de México, de Amazonía, de Paraguay o de Centroamérica. Hablamos también de exilio, de persecución penal, hablamos también de acusaciones de diversa índole a través de redes sociales. Por eso es tan importante defender el periodismo y defender la democracia. Y en esa línea, criticar o poner una advertencia con lo que está sucediendo en el Senado con la llamada Ley Mordaza 2.0 que pretende encarcelar a aquellos periodistas que en el marco de su labor informen sobre investigaciones judiciales en curso. Es decir, los periodistas no podríamos hablar del Tren de Aragua, no podríamos hablar del caso Hermosilla ni podríamos hablar de la corrupción política. Eso es inaceptable.

 

* Rodrigo Campusano es periodista.

 

Etiquetas: #Justicia #Libertad de expresión #Política #periodismo
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