No todo fue color de rosa durante la última ExpoPatagonia. El inicio de la fiesta estuvo marcado por un hecho que confrontó a los equipos de la Seremi de Salud y la Municipalidad de Coyhaique.
Según la denuncia, enviada a la Municipalidad de Coyhaique por la secretaria regional ministerial de Salud de Aysén, Gloria Águila, sus funcionarios llegaron al Parque Urbano de Coyhaique a fiscalizar el funcionamiento de las instalaciones sanitarias de la principal feria de Coyhaique y fueron interrumpidos abruptamente por la directora de Dideco, Paz Foitzick.
Según la Seremi de Salud, durante su trabajo de resguardo de la salud pública y el cumplimiento del ordenamiento sanitario, el equipo municipal acusó a los fiscalizadores de no estar cumpliendo con un supuesto acuerdo entre autoridades.
La denuncia dice que “acto seguido, (Foitzick) habría acusado a viva voz a los fiscalizadores de persecución política, manifestando además expresiones tales como “les queda poco tiempo”, en alusión a un próximo cambio de gobierno, y dirigiéndose a terceros presentes con frases despectivas referidas a la funcionaria denunciante”.
Paz Foitzick se habría negado a firmar el acta respectiva a la fiscalización y le señaló al equipo que “estaba hablando con un superior jerárquico” de ellos.
Fue el funcionario municipal Cristofer Bilbao quien les pidió a los funcionarios de salud que se retiraran de la ExpoPatagonia y les dijo que nadie firmaría el acta en representación del municipio.
El escrito, que ya fue enviado a la Contraloría General de la República, indica que “atendida la naturaleza de los hechos descritos, estos podrían revestir, en hipótesis, el carácter de conductas que interfieren el ejercicio legítimo de potestades fiscalizadoras de la autoridad sanitaria y, asimismo, de actos susceptibles de ser calificados como violencia en el trabajo ejercida por terceros”.
Mediante un oficio, el alcalde Carlos Gatica respondió a la Seremi de Salud que su equipo había ingresado al recinto sin previo aviso y sin autorización. Añade que según los funcionarios municipales, el equipo fiscalizador se dirigió a ellos utilizando términos inapropiados diciendo que “estaba todo malo” por lo que “se señaló la posibilidad de una clausura inmediata en tono de amenaza”.
Agrega que no existió la intención por parte del personal municipal de impedir u obstaculizar el ejercicio de la facultad fiscalizadora y que la disposición fue colaborativa. Culmina diciendo que la situación ha generado en el equipo organizador del municipio una sensación de maltrato y de falta de consideración.