* Por Naara Andariega
Yo sé que a nadie le importa lo que una piensa y menos sobre estas lides, pero esta mañana tras reflexionar durante días sobre el Fondo Nacional de la Música, masticar las amargas bases y finalmente comenzar a completar una vez más los infames formularios me siento acá a intentar desgranar un poquito el choclo.
En primer lugar los postulantes al Fondo de la Música Nacional habitualmente son músicos en aras de profesionalizarse, en vías de desarrollo de carrera o músicos profesionales. El oficio en todo su espectro de desarrollo siempre está precarizado. Imposible dedicarte 100% a la creación y circulación de tu obra. Debes sí o sí complementar ingresos como docente, sesionista, productor, gestor cultural y/u otras changas menores. Por tanto, el postular a este tipo de concursos abre la posibilidad de por lo menos cubrir económicamente un área de desarrollo de tu “carrera” que siempre está en riesgo: ¿Quieres investigar pero no tienes como cubrir las horas de investigación? ¿No eres de la elite? Postula. ¿Quieres grabar tu disco pero no tienes un mango para cubrir la producción y post producción, pagar al diseñador y pagar la prensa? Postula.
¿Quieres perder un mes de tu vida juntando cartas, elaborando presupuestos, hueviando a medio Chile para que arreglen su Perfil Cultura, envíen los CVs, las cotizaciones, las cartas de apoyo de alianzas estratégicas que justifiquen que tu labor como músico es acorde a los diseños de base del concurso del presente año? Postula (ad honorem esta etapa). El valor cualitativo de tu obra pondera habitualmente en los criterios de evaluación entre un 20 al 30% y se promedia siempre con la experiencia de tu equipo de trabajo. No te olvides de calcular fríamente el peso del CV de tu equipo. Postula.
Una elaboración de proyecto requiere tiempo ¿Sabían? Es uno de los ejercicios burócratas más infames en los que he participado. Requieres concentración, paciencia y capacidad de proyección de 6 a 18 meses. Además, siempre tienes que tener un plan B en caso de no adjudicar. Tu proyecto puede ser muy bueno, pero recuerda, Esperanzito, los criterios de “valor de mercado” se definen en tanto a la capital de Reyno de Chile y que en casos como la línea de Música en Vivo (Festivales), competimos en un mismo paño las regiones de la Araucanía hasta Magallanes. Injusto, por utilizar un adjetivo benévolo, si pensamos que solo un pasaje ida y vuelta de la capital del Reyno de Chile a Coyhaique sale mínimo $300.000. Imagínate adjudicar en esta línea desde Magallanes y que te entreguen los recursos a una semana de comenzar tu festival. “Se han dado casos”. Doy fe de ello. Pero postula, si no ¿cómo vas a pagar el arriendo el otro año?
Han pasado “cosas”. Sabemos. Para este concurso se ha rajado la línea “Actividades Formativas Escolares y Comunitarias”. ¿Argumentos? Ninguno. Clasismo encubierto seguramente porque no obstante, se ha elaborado un diseño de nueva línea: “Actividades Formativas Profesionales Presenciales”. Calculadora en mano -tal como me recibió la jefa de DIDESOH GORE Aysén en 2025 cuando fui a solicitar una asignación directa pa' ir a los Premios Pulsar a los cuales estaba nominada- estimo la adjudicación en promedio de… 11 proyectos nacionales. Vergonzosamente, el presupuesto no alcanza a cubrir un proyecto por región y se enmarca en adquirir conocimientos no formales, pero siempre, obvio, con su justificación curricular. En la elaboración de proyecto -que podrán presentar solo personas jurídicas - se requiere obligatoriamente que “ Los Proyectos deberán considerar al menos un 50% del total de beneficiarios, de una región distinta a la de ejecución del proyecto. Esta propuesta deberá estar respaldada mediante una carta de interés emitida por una organización, institución o entidad de la región en la que se desarrollarán las actividades”. Si bien se considera un extra en el presupuesto para regiones extremas ¿Me pueden explicar como aplico un aporte concreto al “ecosistema” de esta línea para las regiones de Aysén/ Magallanes? Postula, Naara, imagina, junta cartas, currículums, cotizaciones, compite ferozmente contra la máquina de Santiago… Son los juegos del hambre.
Por supuesto que podría seguir alegando eternamente, diseccionar párrafo a párrafo todas las líneas de este fondo, despotricar, por ejemplo, que cada vez tienen mayor relevancia las métricas de impacto en las plataformas de streaming y redes sociales –me tinca que en pos del delirio del “fortalecimiento de la industria musical chilena”–. Al parecer los diseños de políticas públicas en la música insisten en proyectar obras desde una matriz de modelos de marketing que poco o nada tienen que ver con el fino trabajo de la construcción musical y el desarrollo real de esta. Ser un artista no es lo mismo que ser una marca, el valioso trabajo un educador musical comunitario en zonas rurales no será ni por lejos el mismo aporte, ni causará el mismo impacto a nuestras comunidades que una charla ejecutada por un sello musical santiaguino en la Región de Aysén ¿Comprenden?
Me quedo con una duda terrible: ¿Por qué el Consejo de Fomento de la Música Nacional aprobó el diseño de estas bases? ¿Dónde están los representantes del Consejo poniendo el grito en el cielo, mesándose los cabellos e incendiando todo en pos de la defensa de quienes no podemos estar sentados en su mesa?
* Naara Andariega es autora, comopositora y gestora cultural.